Ante la llegada del “Diablo”: Adoraciones al Niño Jesús continúan a días de iniciarse el Carnaval

lunes, 30 de enero de 2012

Después  de concluidas las fiestas de fin de año,  y a la espera de otras actividades como el carnaval, se  observa que   aún  algunas familias tarijeñas continúan con  el entusiasmo  de seguir con las adoraciones y trenzadas  en las calles de la ciudad en honor al Niño Jesús.

 Este es el caso de   Luisa Gutiérrez Martínez viuda de Catoira, una vecina del  barrio El Molino, quien lleva varios años organizando la adoración al Niño Jesús  junto a su familia; sobre todo con    sus nietos. Desde la pérdida de su esposo  dejó un tiempo  esta tradición  pero nuevamente retomó  la realización de este tipo de actividades.


Las celebraciones se realizaron todo el fin de semana, con adoraciones y trenzadas, teniendo dos palos ubicados en la calle Virginio Lema cerca de la esquina con la calle Ballivián.
Esta celebración  reúne a vecinos de la zona, como así gente de otros lugares.  Gutiérrez  mostró  su emoción al enseñar    a sus 10 niños de cera que representan a Jesús, a los que considera  milagrosos. Los niños  se encuentran en un pequeño y adornado nacimiento. Vecinos y   feligreses, trenzan y adoran en torno a ellos. Cada año,  Luisa se propone  hacer   “cueste lo que le cueste” esta actividad,  además tiene una promesa que es la  de adorar “una cuadrita”al son de la banda.  
 
Todos los años pide  a los “niños milagrosos” por  la salud y bienestar de su familia.
Esta ceremonia se realiza durante tres días,  los dos  primeros  se hacen sólo trenzadas y  al tercer día, los vecinos  adoran por las principales calles del barrio. 
 
Resaltan largas filas de niños en pareja, quienes bailan al ritmo de villancicos, adorando hasta llegar a la iglesia de la Loma de San Juan. 
Una vez concluida la eucaristía, regresan de la misma manera hasta el lugar de origen.
 
A su llegada, los niños  danzantes son retribuidos con masitas y caramelos, quienes  emocionados y cansados esperan  agarrar una trenza. En tanto  que  las personas mayores degustan la deliciosa mistela de tres sabores, frutilla, piña y menta  acompañando con masitas.
 “Mi comadre me pasó esta tradición, me invitó a la misa y me dijo “doña Luisa saque al niño, entonces cuando uno saca el niño de la iglesia automáticamente ya son mis  compadres”. Desde esa ves me emocioné y comencé junto a mi familia hacer adorar”. 
 
Luisa Gutiérrez  manifiesta que esta  tradición se está perdiendo en Tarija, ya que la nueva generación no es tan devota como otros años.  Explica que  antes se adoraba llevando una flor en manos, lo hacían hombres y mujeres,  “pero ahora no”. 
Ayer se vio trenzar y adorar a niños, adultos y personas de la tercera edad, todos con un mismo sentimiento de fe.
 
Antes de agarrar su trenza, Luisa con lágrimas en los ojos compartió su deseo de que esta tradición siga en su familia, aunque ella algún día ya no esté con ellos.
Las adoraciones y trenzadas continúan hasta los últimos días de enero, según la tradición.
 
Nota e imagen: Nuevo Sur
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