Sobre la extinción del quirquincho y la fiesta de San Pedro Patrono de Yacuiba

jueves, 5 de julio de 2012

Por José Luis Claros López*

Los juegos artificiales dejaron de iluminar el cielo de Yacuiba y conforme pasan los minutos la multitud que se reunió desde tempranas horas sobre la calle Mariscal Santa Cruz, aglomerándose sobre todo en las esquinas de las calles San Pedro y Juan XXIII, comenzaban a retirarse. La serenata en homenaje al Santo Patrono de Yacuiba ya había concluido pero la jornada me dejaba un recuerdo feo y también otra escena que me obligó a reflexionar.

El recuerdo feo; sucedió a la una de la madrugada, mientras los asistentes a la serenata se retiraban de la esquina de la plazuela del Estudiante, pasando indiferentes frente a la iglesia San Pedro sin mirarla con la fe con la que tantos otros hombres y mujeres de generaciones pasadas miraron su elevado campanario, pasaban indiferentes entre risas, como si, la fecha hubiera sido solo un pretexto para celebrar a un “San Piter” cualquiera y no así la fiesta religiosa más importante de nuestra Yacuiba.
Entonces sucedió a contra corriente de la multitud me alejaba de la esquina de la Juan XXIII con otros amigos cuando al realizar el acto de persignarme al pasar frente al frontis de la iglesia donde fui bautizado cuando niño y donde realice mi primera comunión aquella mañana de octubre del año 95, pude ver una escena que me disgusto bastante, un hombre cubierto por una gorra blanca, una chamarra morada y de estatura elevada que estaba evidentemente bastante borracho, sin que nadie se lo impidiera estaba orinando en la pared junto a una de las puertas de la Iglesia San Pedro, la escena era perfectamente visible por la iluminación de la calle y no había ningún policía cerca que impidiera que se realice tan vergonzoso acto. Sin poder evitarlo, sentí impotencia y rabia.

La escena que me obligó a reflexionar; sucedió por la tarde de aquel 28 de junio, cuando uno de los ballets que participaba de la VI Entrada Folklórica de San Pedro Apóstol, exhibía por las calles de Yacuiba unos Quirquinchos en cautiverio. El Quirquincho es un animal en extinción. Pero a nadie parecía importarle. Claro que me dirán que no son lo mismo; que una cosa es el Quirquincho que utilizan para matracas en Oruro y otro el del chaco que se cocina al horno y sobre las brazas.

Uno de los objetivos del evento de acuerdo a su reglamento normativo señala en su Capítulo II, Artículo 4. Inciso 1. Rescatar y preservar las costumbres y tradiciones Chaqueñas, integrando a su gente e incentivando a los jóvenes y niños a valorar su cultura y su propia identidad.

Y en su Inciso 5. Brindar un espectáculo cultural de calidad con criterios de rescate, valoración, identidad, fortalecimiento, protección, promoción y difusión de nuestras costumbres y tradiciones chaqueñas como patrimonio cultural regional.

Lamentablemente con el paso de los años la “costumbre de comer Quirquinchos” en el Chaco se perderá por el abuso en la costumbre. Así como el carnaval de Oruro se volvió el réquiem para la extinción del Quirquincho en el occidente, con el paso sucedáneo del tiempo la caza indiscriminada del quirquincho y corzuelas en el Chaco Tarijeño producirá igual desenlace.

Ya desaparecieron hace bastantes años el Suri o Rhea americana intermedia, todavía recuerdo que de niño me mostraron fotos de este animal tomadas por el lado de Villa Montes, en algunos años también gracias a la mano de los hombres y el nomeimportismo de las autoridades, también otros niños solo conocerán nuestra fauna por fotos, como por ejemplo al sábalo del Pilcomayo.

En Bolivia todavía está vigencia el Decreto Supremo Nº 22641, de 8 de noviembre de 1990 que declara la VEDA GENERAL INDEFINIDA para el acoso, la captura, el acopio y acondicionamiento de animales silvestres y colecta de plantas silvestres y sus productos derivados, como cueros, pieles y otros. Fuera del mencionado Decreto también está la Ley Nro. 1333. Ley del Medio Ambiente de 23 de marzo de 1992 y su respectivo reglamento. Sin embargo en la realidad y al paso que vamos, luego de lo sucedido con el Pilcomayo. Es evidente que nada protegió ni protegerá a los Quirquinchos del Chaco de una eventual desaparición.

Más allá que los organizadores de la VI Entrada Folklórica de San Pedro Apóstol, iniciaran la entrada este año fuera de la hora señalada en la convocatoria y que también comenzara el recorrido desde un lugar distinto, sería bueno que para la siguiente Entrada Folklórica se reglamente la utilización de animales silvestres como una forma de preservar símbolos de nuestra identidad como Chaco.

*Director de Contenidos de NEMBOATI.com
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