En 24 años el lago San Jacinto de Tarija cobró la vida de más de treinta personas

domingo, 21 de octubre de 2012

Accidentes y suicidios marcan historias dramáticas e impactantes en el embalse de San Jacinto, atractivo turístico ubicado a pocos minutos de la ciudad de Tarija. La pasividad de sus aguas guarda el silencio de aproximadamente 30 almas que hoy descansan en paz ahí. Sus visitantes, que en su mayoría son turistas extranjeros, desconocen la otra cara del Lago San Jacinto que entre sus aguas navegan almas que perdieron la vida ahí por diversas razones.


Muchos de ellos, fueron encantados por el reflejo cristalino de sus aguas y decidieron quitarse la vida arrojándose a él.

Comunarios de la zona y datos extraoficiales obtenidos de la Policía Boliviana, el Ministerio Público y otras entidades, dan cuenta que San Jacinto fue testigo de la muerte de más de treinta personas, por diversas razones.

Las familias que han decidido construir sus residencias bordeando el lago artificial, creado en 1988 bajo la administración presidencial del tarijeño Víctor Paz Estenssoro, también fueron testigos de las misteriosas muertes acaecidas en esta zona turística.

EL EMBRUJO DE SUS AGUAS


El último hecho que conmocionó a la población fue el suicidio de Edil Guzmán, un joven de 23 años de edad, natural del municipio de Yunchará, provincia Avilés, quien después de haber tenido una discusión acalorada con su pareja decidió quitarse la vida lanzándose al lago desde la misma represa.

En esa oportunidad, policías, bomberos, voluntarios de rescate e incluso expertos argentinos en salvataje, demoraron más de cuatro días para encontrar el cadáver. “El lago no lo quiere botar, parece que se ha encaprichado con el cuerpito”, se escuchaban voces de los comunarios que fueron testigos del operativo para recuperar el cuerpo sin vida de Edil.

Asimismo, era coincidentes los comentarios de los “espectadores” que se dieron cita al lugar para observar el rescate del cadáver de Edil, al señalar que ésta no era la primera vez que jóvenes se quitan la vida o intentan hacerlo por problemas sentimentales, pasionales o familiares, en el “misterioso’” lago San Jacinto.

El comandante de la Unidad de Bomberos de la Policía, teniente Aldo Vega, sobre este caso, explicó que el fallecido llamó para comunicar sus intenciones de quitarse la vida. Enterado de esta noticia, su pariente se fue al lago, pero pasó media hora y solo encontró su celular y las llaves del auto en medio de la vía, luego se lo encontró  con ayuda de unos ganchos, “estaba atorado en una roca, con el remolino lo expulsó unos 500 metros. Ya a los tres días de desaparecido, burbujeaba en el lugar, donde se encontró su gorro, por lo cual se hizo el uso de los ganchos para sacar su cuerpo”, explicaba Vega.

Asimismo, meses antes, la muerte de un joven y reconocido ingeniero agroambiental también conmocionó a la población tarijeña. Éste, según las investigaciones, señala que transitada en su vehículo por las orillas de la represa del lago, cuando de pronto habría sido embaucado por otro vehículo perdiendo el equilibrio del volante y desviándose su ruta a un portón a la altura de unas gradas metiéndose al agua. Al otro día, sacaron el auto con el conductor al interior ya sin vida.

Otro tema polémica ocurrió recientemente, tal es el caso del supuesto suicidio de un joven profesional de 23 años, quien a toda velocidad en su motorizado, chocando con un letrero de Entel y a la altura del campo ferial de la Exposur, dio vuelta con dirección a la represa estrellándose contra el lago. Esto ocurrió a en la madrugada y después de una semana hallaron su cuerpo inerte junto a su vehículo, tras una búsqueda ardua por equipos de bomberos.

Este hecho es uno más de las que las aguas del lago artificial San Jacinto marcará las páginas de su historia, y que cada vez que se hable de suicidios en esta zona, el comentario de las personas será un tema más de conversación recordando lo ocurrido ahí.

EL PRIMER CASO EN 1990

Visitando el lugar y conversando con algunos comunarios que se dedican a la pesca en esta zona, se logró conocer que desde 1990, dos años posterior al embalse, ya se registró la primera muerte, pero en esa oportunidad por un tema accidental.

Un joven, quien visitó el lugar de excursiones, mientras se encontraba al borde del lago habría perdido el equilibrio resbalando y cayendo posteriormente a las aguas. Debido a la falta de auxilio y sin poder salvarlo a tiempo por sus compañeros, el joven perdió la vida ahogado.

“Si para encontrar el último ‘finado’ han tardado casi una semana en encontrarlo, en esas épocas hubiera sido imposible salvar a ese chico”, señala uno de los comunarios que prefirió mantener su nombre en reserva, pero que en sus retinas tiene capturado el recuerdo de dolor de varias familias que tuvieron que ir a San Jacinto a reconocer el cadáver de algún pariente. 

NO PERDONÓ NIÑOS NI JÓVENES

Wilson Ortiz, encargado técnico de la represa del lago San Jacinto, mencionó que las muertes más trágicas fueron las de los niños Elizabeth Ríos Galean, de trece años de edad, y de Fernando Ríos Romero, de nueve años de edad.

Fue trágica una tarde de domingo del año 2007, cuando ‘Fernandito’, jugando con su pelota en la cancha a la entrada de la ciclovía, accidentalmente se le escapó su balón hacia la orilla del lago y al querer recuperarlo resbaló cayendo al agua y como no sabía nadar por su corta edad murió ahogado, relató Ortiz.

Sus gritos de auxilio fueron en vano y más aún cuando a ellos se sumaban el de su prima ‘Elisita’ que por intentar salvar a ‘Fernandito’, también murió ahogada. 

“Su prima, quien estaba por el lugar, lo escuchó gritar (a Fernandito), como sabía nadar fue a intentar rescatarlo, pero su primo desesperado, en vez de ayudar la ahogó a ella más”, narra Wilson con una mirada melancólica recordando lo ocurrido esa tarde.

Otra de las páginas del recuerdo que se escribió en la historia de este lago artificial, también rememora la muerte de dos jóvenes, el primero que por experimentar nadar en estas aparentemente calmadas aguas perdió la vida atrapado por una zona densa que lo inmovilizó y murió ahogado, según narra también uno de los comunarios. 

Asimismo, nos comenta que a la semana de este hecho, un grupo de amigos colegiales de la zona decidió llevar adelante una jornada de pesca. En esa oportunidad un escolar perdió el equilibrio cuando pescaba, cayó al agua y las mismas se lo ‘tragaron’.

Ese mismo año, también se registró el deceso de cuatro jóvenes, una mujer y tres varones, cuyas edades oscilaban entre los 21 a 23 años. Los mismos habrían llegado de argentina de vacaciones a Tarija.

Los jóvenes, en una tarde veraniega, decidieron cruzar el lago en una lancha que, al parecer, presentaba algunos desperfectos y a causa del peso de los cuatro tripulantes se sumergió en las aguas. Nadie pudo auxiliarlos, se desesperaron y murieron ahogados. 

Esa tarde, nadie supo del destino de los cuatro jóvenes, que luego de participar de una fiesta en la comunidad de Tolomosa Centro, aledaña al lago, no retornarían con vida a su hogar.

ACCIDENTES

Don Agustín, otro comunario de la zona, también nos relata sobre el fallecimiento de una persona de manera accidental. Recuerda muy bien cuando un joven que iba con exceso de velocidad pasó por la represa, perdió el control de su motorizado, se entró y se sumergió perdiendo la vida hundido al interior de su mismo auto.

“Se pasó por donde ahora pasa el micro hacia el lago. No se pudo hacer nada en ese momento porque se perdió con su vehículo, por eso está ahí su cruz”, dice Agustín quien después presenció como el equipo de rescate sacó el cuerpo sin vida y deteriorado del joven accidentado del interior del agua.
El juego de la vida. Las apuestas también cobraron la vida de algunas personas, mucho más cuando las copas demás le dan valor a uno, al extremo de no medir la consecuencias.

Se dice que dos jóvenes que ingerían bebidas alcohólica en el puente metálico del lago San Jacinto, decidieron apostar quien podía nadar más lejos, pero ambos no midieron las consecuencias y sólo encontraron la muerte. ¿Hambre en el lago?

También se habla de la muerte de un ciudadano potosino, quien habría alquilado una lancha para ir a pescar. Después de la jornada de pesca, esta persona decidió meterse al agua para bañarse. “El lago lo atrapó, hasta dejarlo a flote después de cinco días”, señala Agustín.

Otra historia que nos relata el lanchero Agustín y que marcó su vida fue la vez en que un portero del club Atlético Ciclón, en el año 1996, perdió la vida salvando la de su hija que tras un descuido de la esposa la niña cayó. Según nuestro entrevistado, en esa oportunidad el jugador de fútbol tenía todo para salir, pero al lago no se lo permitió.

Otra alma que tiene entre sus aguas es el de un adolescente de 13 años de edad, quien también perdió la vida en este lugar. Cuenta que chicos del colegio de la Tercera Orden Franciscana decidieron ir de paseo, ya en la tarde, como todos los jóvenes se habían ido a pescar sin tomar precauciones, el joven se descuidó y resbaló al lago, mismo que fue arrastrado por el caudal y murió al tragar agua y perder el conocimiento.

Gente humilde también murió ahí. Un albañil de 40 años de edad construía una cerca de una quebrada y cuando accidentalmente cayó al lago y murió. Su esposa, que tenía la costumbre de llevarle almuerzo, cuando llegó a San Jacinto sólo vio flotar la gorra de su marido. Entonces, los policías se movilizaron e iniciaron una búsqueda dando con su cuerpo sin vida a las seis de la tarde.

ANÉCDOTAS DE LOS LANCHEROS  


En cuanto a los testimonios de algunos lancheros, para evitar más muertes explican que la Policía les recomendó evitar subir personas en estado de ebriedad.

Dice que fueron prohibidos después de las tantas experiencias donse tuvo incluso que salvar vidas de varias personas. Una de ellas sobre una chica que intentó lanzarse al agua. Uno de los lancheros dice que tuvo que agarrarla antes de entrar al agua. “Esa joven dice, fue ‘jodido’, ver como su ‘guagua’ lloraba. Parecerá que era por la wawa”, dice uno de ellos.

Para ellos no es raro ver que personas ebrias intentan quitarse la vida en este lago. “Una vez un borracho, también se ha querido lanzar. Cuando le saqué del agua, le amarre y le dije: “oiga usted no se va matar aquí en mi lancha”, entonces le pasé al frente y le recomendé que no lo haga porque todo tiene solución”, cuenta.

El País
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+ comentarios + 1 comentarios

4 de agosto de 2013, 22:46

es un lugar muy atractivo por propios y extraños, pero la falta de de señalisaciones y advertencias hace de un lugar inseguro, por que el lugar no es apto para nadar por tal motivo es que mi hijo perdió la vida ojala puedan hacer algo los responsables del lugar para que no haya mas perdidas de vidas inocentes.

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