El vino importado ilegal llega al 66%

domingo, 18 de noviembre de 2012

El consumo en el mercado nacional es de 11,5 millones de litros, de los cuales, sólo se producen 5,5. Los sectores piden mayor control en las fronteras para evitar el contrabando.

Al menos el 66 por ciento del total de vinos importados ingresa por la vía del contrabando. Es un tema pendiente que agobia al segundo sector más importante de Tarija, después de la producción de gas, afirmó el presidente de la Asociación Nacional de Vitivinícolas (ANIV), José Luis Porcel.

Explicó que el consumo del vino en el mercado nacional alcanza a 11,5 millones de litros por año; de este volumen, los productores bolivianos procesan 5,5 millones.


Lo que significa que hay un faltante de seis millones, de los cuales dos millones ingresan por la vía legal y el resto, de contrabando. Es decir que los cuatro millones de litros de vino son internados ilegalmente, lo cual representa el 66 por ciento del total importado al país.

El gerente General de ANIV, Ricardo Ortuño, detalló que las vías del contrabando son: Villazón (Potosí),  Yacuiba y Bermejo (Tarija), puntos fronterizos con Argentina; Tambo Quemado, paso fronterizo de Bolivia a Chile; la zona franca de Desaguadero y Villamontes (Tarija).

Porcel explicó que en el caso de Argentina, la competencia desleal es mucho más notoria a causa de la restricción al dólar, ya que con las divisas que salen de Bolivia hacia el país vecino, los intermediarios adquieren más productos, como el vino.

Los efectos. Con la llegada del fin de año, para los productores de vino se “vislumbra un horizonte negro”, que se basará más en el contrabando, reiteró Porcel. “Son productos que no pagan impuestos ni que destinan recursos al Tesoro General de la Nación (TGN)”. Los representantes de ANIV coincidieron en señalar que Tarija es una región productora, que si bien produce gas, una materia prima que no genera valor agregado; por lo tanto, no hay fuentes de trabajo directos, a diferencia de la producción de vinos, en la que participan diferentes actores bolivianos.

Porcel enfatizó que otro de los problemas que afectan al sector son los informales que expenden similares productos a precios bajos, porque tampoco pagan impuestos. Por ejemplo, dijo que el vino más barato de mesa que produce cualquier bodega, que está inscrita en el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), vale en promedio 15 bolivianos la botella de 700 centímetros cúbicos; en cambio, los vinos artesanales como el Dama Juana, de cinco litros, son comercializados a 23 bolivianos. “La gente prefiere consumir el de mayor cantidad, que cuesta más barato”.

“El Gobierno y las empresas públicas y privadas deben ser los que incentiven el consumo del producto nacional. Los productores de Tarija también somos bolivianos y podemos contribuir con los vinos hechos en el país”.
La Prensa
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CC 2013. Tarija Bolivia