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Folkloristas buscan revalorizar las trenzadas

En casi todos los países del mundo, empieza la época pre-navideña y la gente se alegra por la llegada de la Nochebuena. En Bolivia la gente se prepara para estas fiestas de una manera un poco diferente a los demás lugares, en Tarija durante las últimas cuatro semanas antes de que llegue la Navidad, se comienza  a disfrutar con mucho entusiasmo de las diferentes tradiciones que se tiene sobre todo el Palo de Trenzar, donde niños, jóvenes y adultos se divierten de una forma sana y en familia.

La Navidad Chapaca tiene propias costumbres que al pasar los años no se pierden pero, que están a punto de ser reemplazadas por otras si es que las autoridades no ayudan a preservar la cultura, es el caso de las más de cinco figuras que se formaban en las trenzadas, las más de tres danzas que los niños bailaban con las adoraciones, y los rituales que se celebraban para pasar la fiesta de la Navidad.
Juan Flores, indicó que las adoraciones y trenzadas  duraban hasta una semana para recién dar paso a la misa, en dónde se llevaba al Niño Jesús con adoraciones en las calles, y luego regresaban a la casa, para realizar las trenzadas

Asimismo, dijo que la trenzada no es otra cosa que la alegría que uno siente por la llegada del Niño Jesús. Antes los mayores también participaban en las trenzadas, y conocían todos los pasos y figuras, tales como el remolino 1, 2 y 3, también las canastillas.

Flores, indicó que en la actualidad hay personas que no recuerdan como hacer las figuras y danzas en la trenzada. Sólo hacen el remolino uno y dan vueltas de un lado para otro.

“En la actualidad todavía hay barrios que cortan las calles para realizar las trenzadas. La tradición se mantiene pero hace falta  la participación de capacitadores que enseñen a los jóvenes a trenzar. Hay que revalorizar las trenzadas y adoraciones”, finalizó.

El escritor, René Aguilera Fierro, cuenta que en épocas pasadas, y aún hasta la década del año 1960, las calles no estaban pavimentadas o enlocetadas, ni los patios con mosaicos o revestidos con cemento los fondos de las casas; la facilidad de cavar en tierra permitía enterrar el palo de trenzar y mantenerlo por todo el tiempo que duraran las trenzadas, es decir, desde comienzos de diciembre cuando se iniciaban los ensayos hasta el mes de febrero o marzo, según sea el carnaval, ya que una semana antes de la celebración de la fiesta del dios momo se daban por finalizadas las trenzadas. En épocas posteriores, el palo de trenzar fue colocado dentro de un turril con piedras a fin de suplir el hoyo, pero no siempre fue un solo palo, ya que el alférez disponía en el lugar más de tres palos, dando lugar a la clasificación por edades, estaturas o sexo, aunque esto último rara vez sucedía o en forma ocasional cuando se trataba de grupos organizados de niñas o de niños, estando lejos la distinción de clases sociales. El año 1997, desde los primeros días de diciembre se han instalado varios palos de trenzar en el frontis de la iglesia San Roque, donde noche a noche se reúnen los niños de la ciudad.
El canto era, y aún hoy, es ejecutado una vez que se arman las figuras de cintas en el palo, en cuya pausa se entonan los villancicos, luego se prosigue con el destrenzado hasta tomar la posición original, se canta y se inicia de nuevo el trenzado.

Las modalidades de las trenzadas eran: La canastita, el remolino, los coquitos, que al son de la caja, la quena, quenitas, bombo, la pajarilla, violín, acordeón o sencillamente de la banda de música, en el campo sólo se interpretaba el bombo y el violín, en ciertos casos estos intérpretes populares utilizaban un triángulo de acero para acompañar su música, se ejecutaban una serie de villancicos, con letras de corte regional, peruanas o de otros lugares. Las trenzadas eran: Canastilla de ocho; Albricias (contradanza y malla); Arrurru (cadena); Canastilla de cuatro; Remolino de dos capas y Remolino final.

EL PALO DE TRENZAR

El palo de trenzar, consistía en un leño de unos cinco o seis metros de altura y de unos diez a doce centímetros de diámetro, enterrado y fijo en su base, mientras que en su parte superior terminada, en una rueda fija, de la que salen las cintas de bayeta, delgadas y generalmente de diferentes colores tejidas de lana de oveja, las que abriéndose en abanico, cada una de ellas da lugar a un danzante.
Era de madera vista, pero también se lo encontraba pintado de color blanco o de rojo o en franjas combinadas, según el gusto del dueño y estética del lugar. Los había de ocho, diez y hasta de doce trenzas, entre más alto el palo, más cintas llevaba. También era común encontrarse con “palos” construidos de tubos de fierro elegantemente pintados. En la parte superior las cintas se sujetan de ganchos, clavos o armellas.

Hasta la década del año 1970, se podía todavía visitar estos centros de trenzar, admirar los arreglos de los nacimientos del niño Dios, en las puertas, interiores de las casas o en patios, los había desde los modestos hasta los muy elegantes y bellos, costumbre que se había arraigado en la población, por lo que se armaban estas trenzadas en las casas, calles y plazas. Pero es a raíz de la disposición abusiva de un alcalde municipal de la ciudad de Tarja, el año 1975 prohibió la realización de las trenzadas públicas y especialmente las que se realizaban en La Plaza Sucre, donde se celebraba con mayor auge.

En la época actual, se practican las trenzadas en la ciudad y sus alrededores, aunque no con la misma intensidad de antaño, lo propio sucede en las provincias. Sin embargo, las adoraciones todavía mantienen la frescura y la cadencia ancestral, la que mayormente estaba reservada a las áreas populares y rurales, puesto que la practicaban en el campo y aún hoy la siguen expresando en las calles de Tarija por todo el tiempo que dura la festividad del Niño Dios, desde las primeras horas de la mañana las calles se ensanchan de musicalidad y alegría, puesto que procesiones provenientes de los barrios y comunidades aledañas se dan cita en la ciudad, llegan con sus propios Niños a las iglesias a fin de ofrecerles una misa, durante el trayecto de recorrido de ida y vuelta los párvulos adoran al Niño Jesús ejecutando danzas típicas, con idas y venidas, las flautas y cajas florecen en villancicos navideños, al igual que en los arreglos domiciliarios, interpretan las danzas de la Cadenita, mudancitas, la cuadrillita o la cuadrilla, chullusca o chullusquita, el carnavalito, etc. Antiguamente había un tipo de danza tan sólo reservada a los niños de la clase humilde, conocidas como El Monito, el borrachito, el sapito, el torito, danzas que provocaban risas y alboroto de jocosidad entre los concurrentes.

El País

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