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Festividad de Reyes en Tarija fue celebrada con trenzadas

En conmemoración al día de los Reyes Magos, que según el concepto religioso fueron Melchor, Gaspar y Baltasar los que fueron a Belén siguiendo a la estrella del Oriente para adorar al redentor y le llevaron de obsequio mirra, incienso y oro; en Tarija esa actividad religiosa de la Navidad cierra prácticamente su calendario con los actos de adoración en la plaza Sucre del barrio de Las Panosas.

TRADICION TARIJEÑA

Las diferentes iglesias y parroquias de la capital realizaron ayer misas para los feligreses que llegaron a esos recintos a rendir culto y devoción a sus imágenes al son de villancicos y bandas musicales que entonaban temas musicales alusivos a la festividad y que eran danzadas por parejas de jóvenes y niños en el recorrido entre el domicilio y la iglesia.
Trenzadas en Tarija



Como parte de los festejos navideños, en la plaza Sucre se llevó a cabo la tradicional trenzada que sobre la calle 15 de Abril, donde fueron colocados cuatro palos de trenzar para que el público infanto-juvenil pueda danzar y realizar las características figuras.

TRADICIÓN ANTIGUA

Era en la Tarija de antaño que en esta fecha al mismo lugar acudieran en andas los niños que pertenecían a tradicionales familias chapacas que desde los cuatro barrios que entonces conformaban la ciudad (La Pampa, El Molino, San Roque y Las Panosas) fueran llevados desde sus domicilios acompañados de una procesión de invitados, cuyos hijos adoraban en una seguidilla callejera hasta la plaza Sucre.

Alrededor de la plaza, sobre las calzadas, se colocaba mesas a cargo de la familia Paredes para recibir a todas las imágenes del Niño Jesús y hasta se decían que eran tallados de procedencias peruanas, ecuatorianas o desde la misma Italia por los misioneros franciscanos.

Los actos comenzaban por lo general a las once de la mañana y se prolongaban hasta altas horas de la noche, por lo que cuando terminaba la festividad, quedaba en las familias la nostalgia de lo que fueron las navidades y comprometía que el venidero año serían realizados con mayor fervor religioso y tradición cultural chapaca.

Hasta ahora se recuerda a María Ortega, la camargueña que cuando realizaba la adoración al Niño, en su antiguo domicilio de las calles Domingo Paz y Colón, las noches de trenzadas eran famosas por las masitas abundantes y las inolvidables mistelas vinos, ratafias y singanis que de diversas maneras las preparaba, elíxires que los traía desde sus viñedos situados en el cañadón de Camargo.

A la competencia estaban a su estilo Raquel y Víctor Bejarano, propietarios del hotel América en la calle Bolívar entre la Méndez y Suipacha, y que por ser la única panadería que elaboraba los panetones de Navidad, sus trenzadas y adoraciones eran caracterizadas por la abundancia de las masitas y platos típicos tarijeños de la temporada, que igualmente sus atenciones eran esperadas por la sociedad tarijeña.

En las inmediaciones del parque Bolívar, dos eran las familias que frente a frente se disputaban en realizar un mejor acontecimiento; la de Julio Tolay y la de Jorge Rocha, que realizaban recordados actos de adoración al Niño, y en las noches eran propiamente las trenzadas más originales que se puede recordar de aquellos tiempos pasados, por la calidad de los amenizadores que eran numerosos quenilleros.

En el barrio de San Roque, la familia Jorge Paz Rojas, como del frente de su domicilio de la familia de Ariel Chamas, eran tan ceremoniosas que las mismas eran las que por lo general recibían a sus invitados con los estilos de ser verdaderos acontecimientos religiosos y que inclusive renombrados sacerdotes franciscanos eran los que en ceremonia y romería sacaban a las imágines y las escoltaban hasta el atrio del templo para celebrar la misa y luego retornarlos al domicilio, donde los niños tenían numerosos palos de trenzar y a disposición un sinfín de masitas y confites, y las personas mayores reunidos en salones departían socialmente con variados licores y exuberantes platos típicos de la cocina tarijeña elaborados por la familia Garzón.

En el barrio El Molino se recuerda las adoraciones que organizaban las familias de Pedro Cuadros, Hoyos, Maldonado, “Pajarito” Trigo, Luis Perazzo, Arturo Lema, y de doña Lolita Martínez.
La tradición navideña de la ciudad es solamente una parte de las tradiciones que aún se conservan en diferentes lugares de la campiña chapaca como Erquis, San Lorenzo, El Valle, Padcaya, Entre Ríos, Tomayapo, Paicho, Sella, La Victoria, Tolomosa y Tolomosita, que eran verdaderas fiestas igual o tan suntuosas como la fiesta grande de San Roque o la de Chaguaya.

El País

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