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En Tarija hay familias que esperan siete días por agua

Había esperado meses a alguien con quien quejarse. Vinieron asambleístas departamentales de Tarija, y nada. Llegó el alcalde Óscar Montes, y nada. Lidia Fernández (33), una vecina del barrio 27 de Mayo y madre de tres menores, ya no confía en las autoridades. Curtida por el trabajo, esta mujer quiere contarle al país lo difícil que es cuando falta agua para los hijos, cuando tiene que esperar siete días para que se cumpla el turno familiar y abrir la pila comunitaria y cargar algunos baldes.  

Poca gente se imagina lo duro que es el acarreo de agua, lo feo que se siente al no poder bañar al niño que va a la escuela ni cuando se vive en un vecindario que está ubicado a 15 minutos en auto de la oficina del alcalde o del gobernador Lino Condori.

 Esa es la suerte de las 100 familias que viven en el 27 de Mayo, que deben tomar el agua de tres piletas comunitarias una vez a la semana y haciendo cola. En este lugar sus caminos son de tierra, llenos de guijarros y rodeados de cráteres que recuerdan a la luna.

“Cosaalt (la cooperativa de aguas de Tarija) no nos dota, solo tenemos tres horas diarias de agua que nos pasan del barrio vecino El Constructor; da rabia que no haya agua, ni siquiera puedo bañar a mis guaguas”, cuenta Lidia, mientras abraza a su hija Nicole.

Otros sectores

Ni Lidia ni el barrio 27 de Mayo son los únicos en padecer la escasez de agua. En tiempo de sequía, entre agosto y noviembre, según la Cosaalt, el suministro del líquido elemento baja en general alrededor de un 75% y golpea a pobres y clase media. La sequía se siente entre los vecinos de la plaza central o al llegar a un hotel cuatro estrellas, donde hay letreros que recomiendan racionar el agua.

 Hay casos como los del barrio Santa Rosa y El Trigal, donde sí llega agua directa de Cosaalt, pero también a unas cuantas piletas comunitarias que se llenan de mujeres y niños sedientos.

Ayer, el alcalde Óscar Montes no atendió consultas sobre el problema aduciendo que tenía "la agenda muy ocupada". En la Gobernación responsabilizan a la gestión anterior por el desa-bastecimiento. El gobernador Lino Condori aseguró tener proyectos en marcha, mientras que Cosaalt recordó que la Ley Marco de Autonomías asigna la responsabilidad por la dotación de agua potable a los tres niveles de gobierno.

Revisión de la ley

Benito Castillo, gerente general de Cosaalt, consultado sobre el desabastecimiento, dijo que en temporadas de alto caudal de los ríos Rincón La Victoria y Guadalquivir los 32.000 socios de la cooperativa reciben suministro normal y que solo se raciona por horas en época seca. "Hay barrios que son de reciente creación y nuestras tarifas no alcanzan para hacer las inversiones que se necesitan", responde para justificar los casos de 27 de Mayo, Santa Rosa y El Trigal.

Menciona como ejemplo la zona central de Tarija, que entre diciembre y julio reciben el suministro de 29.000 metros cúbicos por segundo, mientras que en época seca se reduce a 9.000. “El artículo 83 de la Ley Marco de Autonomías establece que el servicio de agua es un derecho y que su dotación es competencia de los tres niveles del Gobierno", señala en respuesta a la falta de inversión para cubrir a  los barrios .

EN EMERGENCIA

Defensa civil se moviliza

Más de seis cisternas de Defensa Civil acuden diariamente a los hospitales San Juan de Dios y Obrero, de Tarija, para dotarlos de 50.000 litros de agua.

Cambio climático

Algunas autoridades atribuyen al cambio climático la sequía en la serranía de Sama, que afecta a la vertiente de Rincón La Victoria, que ha repercutido en una baja en el suministro de agua potable a la zona central de la capital.

El Deber

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