Header Ads

La ciudad perdida y el “encanto” del diablo atemorizan en las lagunas de Tajzara

El “encanto” del diablo y la ciudad perdida que solamente puede ser observada durante las noche de luna llena, que muchos comunarios y viajeros aseguran haber visto alguna vez, mantienen en vilo a los pobladores de Copacabana y localidades que están en los alrededores de las lagunas de Tajzara.

El “encanto” del diablo

Gualberto Callecusi, quien en algún momento vivió en el poblado de Yunchará, recordó que el 6 de enero de 1999, a las cuatro de la tarde se hizo presente en la comunidad de Pasajes para participar en la fiesta de Reyes, y que cuando estaba de regreso, fue tentando por el “encanto” del diablo.
La ciudad perdida y el “encanto” del diablo atemorizan en las lagunas de Tajzara

“Ese día había adoraciones en una iglesia, me quedé hasta las diez y media de la noche, a las once iba caminando con destino a Yunchará, estaba un poco mareado, a eso de las tres de la madrugada llegué al cruce entre las comunidades de Yunchará, Copacabana e Iscayachi, cuando algo extraño empezó a ocurrir”, mencionó.

El comunario asegura que fue atraído hacia las aguas frías de las lagunas de Tajazara a la altura de la comunidad de Pujzara, donde está prohibido nadar. “Iba caminando rápido, quería llegar ya a Yunchará, pero al pasar por las lagunas, por Pujzara, escuché música bonita moderna a unos trescientos metros de mí, me quise acercar porque era irresistible, pero logré pararme y solo decidí descansar”, dijo.

Tras superar la atracción hacia la música, Callecusi siguió su camino a Yunchará, donde llegó alrededor de las cinco de la madrugada del 7 de enero, y horas más tarde, decide volver al mismo lugar para averiguar de dónde procedía la música que escuchó. “Al llegar a esa zona no había nada, ni una casa, fue impresionante ver el vacío de ese lugar, ni siquiera había rastros de que algún grupo de personas había estado por ahí. Si hubiera aceptado ir a la música, me hubiera entrado a la laguna y muerto”, manifestó.

La ciudad perdida

Isabelo Colque, comunario de Muñayo, relató que donde ahora están las lagunas de Tajzara existía una ciudad, la que habría sido destruida por la maldad de sus pobladores. “Dicen los abuelos que en este lugar antes ha sido una ciudad que se llamaba Sucre, donde había gente mala; un día llegó un hombre pobre a este lugar, con intenciones de solicitar una posada, pero como la gente de ahí era mala, se negaron”, recordó.

El relator agregó que el mendigo logró encontrar refugio en una casa pequeña, donde conoció a una mujer a la que le anunció que iba a pasar algo malo y antes de irse le advierte a ella: “grite lo que grite, no vea atrás”.

Un día empezó una lluvia fuerte y la gente empezó a llorar y a gritar porque el agua inundaba todo, entonces ella, desatendiendo la advertencia que le diera, volteó a mirar qué pasaba y en ese momento se concretó la predicción y ella quedó convertida en piedra, misma que con los años se extravió y ahora nadie sabe dónde está.

Desde ese entonces, muchos de quienes viajan y pasan por esa zona en noches de luna llena aseguran ver una ciudad en el fondo del agua, que les atrae y que puede enloquecerlos. “Algunos vieron una ciudad en el fondo del agua, que atrae, hay malas horas que la gente se vuelve loca”, mencionó.  La comunaria Paulina Copa, asegura haber escuchado la historia de la mujer de piedra que fue testigo de la desaparición de la ciudad en las aguas de lo que ahora son las lagunas de Tajzara. “Me decían: ‘no me acerque a esas lagunas porque te puedes perder, hay visiones, además que son bravas”, por eso no hay que apegarse”, manifestó.

Turismo

El encargado de Turismo del municipio de Yunchará, Guillermo Vidal, expresó que supo de estos y otros mitos más, los que pretende aprovecharlos para fomentar el turismo en la zona, por lo que pretende recopilar más historias para darlas a conocer a los visitantes. “Las lagunas se conjugan con el día del diluvio, como también escuchamos de la casa del ‘tío’ (diablo) en Muñayo, las lagunas de Huayllajara, la mujer de piedra”, mencionó.

Para concluir, Vidal manifestó que los pobladores de la zona se encomiendan a la Virgen de la Candelaria para no ser atraídos por los “encantos” del diablo ni por la ciudad perdida.

El viejo hotel

Los pobladores también relatan sobre la existencia de un hotel en la zona, cuya infraestructura aun existe, donde el propietario murió de una rara enfermedad. “El dueño sacaba huevos de los patos de las lagunas de Tajzara, y de un tiempo el hombre se enfermo de una enfermedad extraña, falleciendo”, relató Copa.

El hotel, ahora en ruinas, aún pude ser divisado a lo lejos en el lugar, del que solamente quedan sus viejas paredes de adobe.

El País

No hay comentarios

En este espacio usted puede incluir su comentario o punto de vista. Guarde el respeto y la tolerancia debida. Los comentarios que tenga insultos, contexto de racismo e improperios serán eliminados.