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Las reservas de gas certificadas preocupan a cívicos y expertos

Las dudas se multiplican al mismo ritmo que crece la incertidumbre sobre las reservas certificadas de gas en el país. Y es el que el reciente anuncio oficial realizado por el presidente del Estado, Evo Morales Ayma, en el cual se determina que Bolivia cuenta con 10,45 trillones de pies cúbicos de gas en base a una certificación realizada por la empresa canadiense GLJ Consultants, no ha dejado satisfecho a casi nadie.

Si bien se ha crecido respecto a la certificación que la consultora Ryder Scott realizó en 2009, y que hablaba de 9,94 trillones de pies cúbicos, la cifra es menor a la estimada por el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) Carlos Villegas, que estimó llegar a 2025 con 18 TCF certificados para garantizar tanto los proyectos de industrialización interna como los contratos de exportación.


Dicho de otra forma según los expertos, el dato, siendo bueno, no permite asegurar un contrato de gran magnitud y larga duración de exportación a Brasil, por ejemplo, cuyo contrato vigente por el cual se exporta algo más de 30 millones de metros cúbicos diarios concluye en 2019 y las negociaciones para su renovación ya están en marcha.

Bolivia, según las últimas declaraciones de Luis Alberto Sánchez, consume más de 1,2 TCF anualmente eso sin tener en marcha los proyectos de industrialización como el Mutún o el Litio a gran escala y sin que el contrato de exportación con Argentina haya llegado a su máximo de 27 millones de metros cúbicos previstos hasta 2024.

En cualquier caso, el presidente Carlos Villegas se comprometió en la última cumbre de Hidrocarburos de la agenda 2025 celebrada en Tarija, a constituir una reserva de gas estratégica que permita abordar con garantías los proyectos petroquímicos en la región chaqueña, es decir, los comprometidos de propileno y polipropileno y etileno y polietileno.

Dudas en el Comité Cívico

El presidente del Comité Cívico, Waldemar Peralta, manifestó sus dudas sobre los proyectos, luego de aclarar su total respaldo a la industrialización del gas en el departamento de Tarija, al constatar que el ejecutivo nacional ha contratado un estudio (el de la planta de etileno), pero ha comprometido la construcción de otro (el de propileno) en el departamento de Tarija.

Según Peralta, el estudio que se encargó a la consultora Tecnimont fue el de la planta de Etileno, sin embargo, el presidente Evo Morales, en un anuncio inédito para el que se desplazó a Tarija, indicó que se invertirían 1.800 millones de dólares en “la primera planta industrializadora”. De ahí se dedujo que la misma sería la de Propileno y Polipropileno contemplada para 2018 en el plan de inversiones de YPFB, frente a la de Etileno (mucho más cara) contemplada para 2022.

El “anuncio” de que la planta de industrialización se realizaría en Tarija, se mantuvo en reserva por casi siete meses, pese a que todas las condiciones indicaban que se instalaría en el Chaco por su proximidad no solo a los pozos y a los mercados de exportación, sino por su evidente cercanía a la Planta Separadora de Líquidos de Yacuiba, que proveerá la materia prima.

En cualquier caso, el propio Director de la Empresa Boliviana de Industrialización de los Hidrocarburos (EBIH), Amado Montes, dejo que en materia de industrialización lo óptimo es crear polos de desarrollo en el que convergen todas las piezas, en ese contexto todas las plantas se ubicarían en el entorno de Yacuiba y la “no confirmación” entraría más en el ámbito de la especulación política con miras a otros departamentos opositores.

El Nacional

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