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El argentino al que la Virgen de Chaguaya salvó de morir

Hace seis años el argentino Elio Torres estaba internado en el hospital de Orán “San Vicente Paul” y  se sanó de una enfermedad de la rodilla derecha en la que tenía un tumor de meniscos y ligamentos rotos. El pie se le hinchó y estuvo ocho meses en la cama de aquel hospital. El doctor Buleman lo quería operar y él se opuso, buscó otro médico traumatólogo y éste le dio un tratamiento con resultado de largo plazo.
El argentino al que la Virgen de Chaguaya salvó de morir


Relata que una noche cuando estuvo internado soñó que una Virgen lo llamaba al  pasillo del tercer piso del hospital, él  no tenía fe; pues era ateo. No creía en nada. Pero este sueño se le repitió tres noches consecutivas, después de la tercera noche decidió obedecer y pidió al servicio del hospital que lo llevara al piso superior. Inmediatamente lo trasladaron en una silla de  ruedas. 

Cuando ya estaba en el pasillo, al finalizar,  vio a la Virgen  con  un nombre que decía Chaguaya.  La miró y se dijo a sí mismo “ésta  es la Virgen que soñé”, pero aún incrédulo le restó importancia al suceso y regresó a su sala. Las noches  siguientes nuevamente la volvió a soñar, al final la vio una vez más y entró en pánico. Ahí le pidió  que le diera  una señal, una oportunidad de vida y le prometió que si lo curaba iría a conocerla a su santuario.

Con esta simple petición y promesa Elio comenzó a recuperarse a partir del segundo mes. En un día de revisión con el médico, Torres le preguntó al doctor si creía en Dios y en la Virgen, el galeno  le respondió con otra pregunta ¿por qué me consultas eso? y Torres le dijo “porque usted es una persona preparada con quien puedo charlar”.

El médico finalmente le confesó que antes de entrar a operar él se encomienda a Dios y a la Virgen y todo le sale bien. Empero, el galeno insistió en saber el motivo de su pregunta y en ese momento Torres se bajó de la cama,  se paró y el doctor exclamó: “¡para se te van a salir las agujas!” pero Elio se puso a caminar y el médico quedó asombrado. “Lo que la ciencia no puede hacer, lo supera la fe, seguí creyendo en ella”, fueron las palabras del galeno.

Pasó un tiempo y Torres se recuperó totalmente al punto de que el último estudio determinó que no tenía nada y  no lo operaron. Luego, en cumplimiento a su promesa se vino de Orán al santuario de Chaguaya de Tarija. Ahora han pasado más de seis años, no tiene nada en la rodilla y hasta juega al futbol.

Al finalizar esta historia, hay un registro de los datos personales de Torres, su lugar de origen y una dirección donde vivía. “Elio Torres, DNI 13857757, Oran, Salta, barrio 20 de Julio, pasaje los Nogales 1527”. La historia de Elio está escrita en el libro del recuerdo de los peregrinos que se tiene en el santuario de Chaguaya para registrar algunos testimonios de fe de los visitantes.

Como la  curiosidad de saber más de esta historia era tan grande  El País eN buscó al encargado del santuario  y  encontró a  Mons. Leo Schawer,  Obispo Auxiliar Emérito de Alemania, quien se jubiló hace seis años y desde ese tiempo reside en Chaguaya como colaborador del santuario.  El Obispo comentó sobre el libro del recuerdo y dijo que fue su inquietud   registrar algunos testimonios de fe, ya que aseguró ser testigo de muchos milagros.

Contó que el caso de Elio Torres lo conoce porque estuvo presente en la apertura del libro e incluso proporcionó una fotografía de ese testimonio. Finalmente explicó que él ve estos hechos,  “como  fenómenos  de la devoción popular que tiene la gente que viene al santuario, ya que es gente que ha crecido en la fe”.

En busca de Elio a Orán

Una mañana fresca con llovizna, El País eN emprendió viaje a Orán-Argentina en busca de Elio Torres. El viaje a Bermejo se realizó en dos horas y media en minivan desde la terminal de buses de Tarija. El recorrido se matizó con algunos sustos por la velocidad que imprimen los minivans, la aparición inesperada de ganado y el rebote de piedras que ocasionan bruscas frenadas.

El destino del  primer paraje fue  el puesto de control en el puente; donde un pasajero expresó “¡hay  mi columna está adolorida por las curvas del viaje!”. Sin mucho esperar llegó la hora de hacer el trámite en Migraciones de la parte boliviana para ingresar a la república  Argentina. En el mostrador estaban dos señoritas muy amables y junto a ellas, un policía que cuando habla para exigir la documentación, emborracha con su aliento.

Después de veinte minutos de viaje se llegó a Orán. Finalmente el taxi estacionó en la terminal. En ese momento recordamos la misión: “Entrevistarse  con Torres”;   sin embargo se tenía  la dirección pero no se  conocía la zona. Esto no se convirtió en un problema ya que un taxi llevó al equipo de El País eN al lugar indicado.

Se trataba de un barrio alejado del centro de la ciudad, las calles en la zona eran de tierra, poseían muchos baches, las viviendas tenían aspecto muy humilde; sin duda pertenecían a gente de clase baja y había una cantidad inmensa de canes vagabundos por las calles.

El taxi estacionó y el conductor dijo, “ésta es la casa”. En la puerta, había un hombre parado,  con ropa de trabajo, su rostro parecía cansado, tenía cabellos canos, y estaba lleno de barba  y bigote blanco. Algo nos decía que era a quien buscábamos, entonces preguntamos ¿Es don Elio Torres?, él  dijo:“sí yo soy”.

El recibimiento fue muy amable,  nos hizo pasar a su casa, escudándonos de tres enormes perros. La mesa para el almuerzo estaba servida y como si nos conociera de tiempo, Elio  nos presentó a su esposa y nos invitó a sentarnos a la mesa para compartir el almuerzo.

Mientras comíamos, Torres relató la misma historia de su curación que está registrada en el santuario de Chaguaya, pero  añadió algunos otros detalles. Él ahora tiene 58 años, trabaja como albañil constructor,  es amante del  fútbol y juega desde muy changuito. Se casó hace treinta años con  María del Valle, quien es  de Córdoba. Con ella tuvieron dos hijos, una mujer y un hombre; el último actualmente trabaja como gendarme en Buenos Aires.

La enfermedad y el milagro

María del Valle cuenta cómo era su esposo y cómo fue la enfermedad que lo tuvo en cama por tanto tiempo. Entre otras cosas, confirma que Elio era un hombre incrédulo antes de su enfermedad y dice que esto venía desde su propia familia.

Nunca iba a una iglesia y para él los fines de semana eran el futbol y sus amigos. En cambio María asegura que siempre fue una mujer de mucha fe y creyente en la Virgen. Añade que su esposo después que se sanó, cree fuertemente en la Virgen de Chaguaya y está convencida de que Elio fue curado por un “milagro”. “Ahora sólo va a misa a Chaguaya y en Oran él no participa en nada”, revela.

Al  finalizar el almuerzo, llega el hermano mayor de Torres, él se une a la charla  en la mesa y confirma la misma historia pero dice haber visto sufrir de cerca a su hermano.

María relata que su esposo  cayó enfermo en el año 2008. Era un Viernes Santo, cuando él fue al  trabajo por la mañana, volvió al mediodía y después que terminó de almorzar se quiso parar y no se podía levantar; pues se le había hinchado la rodilla. Inmediatamente se puso en cama y el dolor no le permitió pararse.

 “Yo llamé a un doctor amigo para que venga a verlo, el doctor le expendió unos calmantes  y después se mejoró un poco. Así se iba a trabajar con la rodilla hinchada. Él  se resistía a ir al médico, hasta que un día no dio más y se fue solo al hospital”, relata María y agrega que lo  internaron  de inmediato y le hicieron un drenaje para extraer pus. Así estuvo Elio entre siete a ocho meses en el hospital.

Cuenta María que los médicos le decían que  tenía artritis, luego que estaba mal de los meniscos, posteriormente de los ligamentos; pero al final lo querían operar. Él se resistía y no se dejaba. Hasta que sucedió el milagro y se recuperó de repente con la ayuda de la Virgen de Chaguaya. 

Hospital San Vicente Paul 

Finalmente al terminar el almuerzo, había la inquietud por conocer el hospital, donde Elio estaba internado y también al personal de salud que lo asistió. El hermano de Torres estaba con su vagoneta por lo que invitó a El País eN a ir al hospital “San Vicente Paul”,  que según cuentan es el más grande de  la ciudad de Orán.

Al llegar ahí nos dimos cuenta que era cierto, pues la infraestructura era gigantesca,  poseía tres  plantas  en forma de letra T y tenía amplios pasillos. A eso se sumaba una  sala de emergencias bien acondicionada en la parte baja, la cual quedaba al ingreso del hospital. 

En ese momento mucha gente  entraba y salía porque se trataba de la hora de cambio de turno del personal y también del cierre de la hora de visitas para los enfermos. En el segundo piso del hospital está la sección de traumatología, Torres intervino y dijo “aquí estuve  internado por mucho tiempo” y continuamos el recorrido.

Al subir al tercer piso y al ingresar al pasillo de medicina general, salieron dos enfermeras, Elio saludó a una de ellas muy emocionado y afirmó “ella es una de las enfermeras que me atendió cuando estaba enfermo”. Muy respetuosa nos saludó  y pedimos hablar con ella.

Después de ese encuentro con la enfermera,  Elio entró al fondo por el pasillo y  ahí estaba la imagen de la Virgen, en una urna y sobre una pequeña mesa.  Al acercarnos para ver algunos detalles, vimos una oración escrita en una hoja de papel colocada en la pared con un letrero que decía “Virgen de Chaguaya”.

Mientras Elio posaba para unas fotos con la Virgen, llamó la enfermera para entrevistarnos con ella, por lo que pasamos a una cómoda sala de recepción médica.

La confirmación

La  enfermera  dio su nombre,  “Maricel León” y explicó que trabaja en ese hospital  aproximadamente 20 años. “Don Elio es mi conocido  por dos motivos, uno porque es mi vecino   y  también porque le asistí en el hospital cuando estaba enfermo”, reveló.

Pero grande fue la sorpresa  de Elio al escuchar  que  la enfermera  explicó  su devoción a la Virgen de Chaguaya y relató que  su padre era  de  Bolivia. Decía que se acordaba que le había llevado al Santuario de Chaguaya una sola vez cuando  tenía nueve años.

Ella relató que de estudiante en la universidad,  por si sola, hizo una promesa a la Virgen, la cual era venir a visitarla a su santuario cada año y así fue que desde ese momento viene todos los años a  Chaguaya para la fiesta.

Sin embargo, mayor fue el asombro de Elio, cuando  Maricel  reveló que fue ella quien llevó  la imagen de la Virgen de Chaguaya al hospital de Orán “San Vicente Paul”,  ya que fue una promesa que hizo a la Virgen. Pues prometió comprar una imagen con su  primer sueldo  como profesional.

“La compré por  dos razones una  porque cumplí mi  promesa y la segunda porque vi  la  necesidad de fe que tienen los  pacientes  en esos  momentos difíciles de enfermedad”, explicó.

También reveló que ahora muchos pacientes le tienen fe a la Virgen de Chaguaya y citó entre los ejemplos el caso de Elio Torres. En ese momento Elio sacó de su bolsillo un carnet de registro de salud, donde se encontraba el  número de su historial clínico.  Con ese documento la enfermera buscó el historial, mismo que confirmó que Elio fue internado en el hospital por el tumor en la rodilla.

Empero; se conocieron más datos, pues Elio luego de su enfermedad de la rodilla estuvo nuevamente  internado por otro motivo, se trataba  de  hantavirus hemorrágico de tercer grado, el cual es  mortal; empero con su fe también logró recuperarse de esta enfermedad y se salvó una vez más de la muerte.

La despedida

Como ya era un poco tarde y  el  hermano de Elio estaba  esperando  en la puerta del hospital, para llevarnos a la terminal de buses, nos despedimos y luego abordamos el vehículo.

En el trayecto Torres, resaltó que ahora tiene más fe en la Virgen de Chaguaya.

“Haz de cuenta que nací  de nuevo”, dijo emocionado  y aseguró que ahora lleva su mensaje a cada uno de sus amigos. “Todo comenzó por un sueño y la Virgen salvó mi vida”, dijo.

El País

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