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Mujer pone en venta su terreno porque no aguanta a su vecino

“Es una persona con quien no se puede hablar, todos lo tienen miedo, ya no aguanto más a mi vecino y quiero vender mis terrenos para no verle nunca más”, dijo J.V., quien prefirió no identificarse por temor a represalias por parte del “Capanga” de El Mesón, quien continúa atemorizando a los ciudadanos de La Mamora.
La mujer contó que tiene bastantes problemas con Roso Zutara, más conocido como el “Capanga”, primero porque les quitó el agua que estaba destinada para consumo de todos los comunarios, para lo que Zutara puso caños y desvió el líquido elemento hacia sus plantas y para sus animales.
“Una vez me armé de valor y fui a reclamarle el porqué nos quitaba el agua y él salió y me comenzó a gritar palabras groseras, por eso le tengo bastante miedo, es una persona mala, tiene una cara que da miedo y lo que queremos es que se haga justicia, porque somos varias personas que hemos trabajado y ahora sólo él se beneficia con el agua y tiene producción, pero lo que dijimos cuando hicimos ese tanque de agua es que iba a ser para el consumo de todos, pero él dijo que era el dueño”, añadió.
Asimismo, dijo que el “Capanga” siempre anda armado con un cuchillo, “por eso la gente de La Mamora le tiene miedo y nadie habla con él”. “Me vine a Tarija y aquí vivo ahora, las autoridades no hacen nada, incluso fui a una asamblea de la comunidad a pedir ayuda, sin embargo, nadie dijo nada porque le tienen miedo”, indicó la mujer, quien lamentó tener que poner en venta el terreno que trabajó durante varios años.

Denuncias sin atención
Nicolás Valdez, de unos cincuenta años de edad y medio hermano de Zutara, aseguró que en quince ocasiones lo denunció por agresión hasta por intento de asesinato, sin embargo, asegura que las autoridades se hicieron la burla porque le dijeron que “tiene que llegar casi muerto” para hacer algo en contra de su medio hermano. “Ya le denunciado como quince veces, pero cuando fui me dijeron que no era nada y que tenía que ir medio muerto, con la cabeza rota para denunciar algo y no de golpes, creo que se han reído de mí”, dijo.
Valdez recuerda que también denunció a Zutara por asesinato, porque su padre, quien era el dueño de todo lo que ahora maneja el “Capanga”, le contaba que éste le golpeaba mucho y así lo “comenzó a matar psicológicamente primero y luego con los golpes”. “Mi papá le tenía miedo, por eso se tenía que ir a dormir a diferentes casas en la noche, porque le pegaba, sin embargo, él tenía la esperanza que mejore y que cambie, por eso no quería denunciarlo”, añadió.
Hay mucho que contar, dijo Valdez, quien indicó que su medio hermano fue desconocido por su padre antes de morir y aún así él se adueñó de todo. “Me tuve que salir de mi casa porque él me amenazó hasta de matarme, la última vez fue cuando me sorprendió, le vi con una bolsa, con un cuchillo, estaba con su lazo, me dijo que yo le había robado vacas, cosa que no fue así, pero no entendió y me comenzó a golpear delante de todas las personas del lugar, hasta que me comenzaron a ayudar los comunarios. Creo que está loco, pero lo que más me duele es que mi papá dejó un testamento en el que le desconoce a él, por maltrato, y las autoridades no hacen nada para ayudarnos”, lamentó.
Asimismo, indicó que Zutara le quitó todo lo que tenía, por lo que había trabajado, porque cuando retornó de Argentina, le prometió a su papá que trabajaría junto a él, sin embargo, cuando llegó su medio hermano le botó y comenzó a quitar todo a su padre. “He sido el primer hijo, hubo otros pero se han muerto, viví con él, tuve que trabajar para mantenerle”, aseguró.

Le quitó hasta el Bonosol
También relató que cuando su padre comenzó a cobrar su Bonosol, ahorró y se compró un animal, pero Zutara lo vendió. “Le pregunté a mi papá ¿te dio algo de plata? y me respondió que no, luego le pregunté sobre el Prosol, y me dijo que le dio (a Zuatara) para que haga trabajar, así se fue burlando de mis viejitos”, manifestó con lagrimas en los ojos.

Cambio de domicilio
Valdez hizo conocer que ahora se encuentra viviendo en la ciudad de Tarija, esperando que las autoridades puedan hacer algo por él para volver a sus tierras las trabajó que junto a su padre. “Ahora me encuentro viviendo en la ciudad, no le veo, porque cuando lo veo él ya viene con su prepotencia, me quiere golpear, está enojado porque mi papá dejó para que nos hagamos el repartimiento, sin embargo, no hay nada de eso él tiene rabia”, manifestó.

El País

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