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Discriminación en la Catedral de Tarija

El párroco en cuestión pidió certificado de matrimonio de los padres y de los padrinos. Le expliqué que tanto padres como padrinos somos casados por civil, pero dijo y, cito textualmente, “como la niña no puede elegir a sus padres”, al menos hay que elegir correctamente a sus padrinos, quienes deben estar casados por la Iglesia Católica. Incluso, llegó a señalar que, precisamente por esto (para evitar el rechazo de la Iglesia Católica), los padres deberíamos pensar muy bien antes de hacerle daño a nuestros hijos. Mi indignación iba aumentando de forma exponencial.
Discriminación en la Catedral de Tarija
Mery Vaca, periodista

Con mucha ilusión viajé desde La Paz hasta Tarija para organizar el bautizo de mi hija. Nací en esa hermosa tierra y allí viven mis padres –de edad avanzada–, mis hermanos, mis sobrinos y demás familia. Por este cúmulo de afectos, quise que mi hija se bautizara allí.

Sin embargo, un párroco de la Iglesia Católica de Tarija estuvo a punto de cambiar ese deseo. Se trata del párroco de la Catedral, el padre Wilfredo, quien, en principio, aceptó cambiar su cronograma y bautizarla el 10 de enero. Sin embargo, luego exigió requisitos que no sólo son imposibles de cumplir, sino que demuestran que una parte de la Iglesia Católica está encerrada en un cascarón y se resiste a mirar la realidad.

El párroco en cuestión pidió certificado de matrimonio de los padres y de los padrinos. Le expliqué que tanto padres como padrinos somos casados por civil, pero dijo y, cito textualmente, “como la niña no puede elegir a sus padres”, al menos hay que elegir correctamente a sus padrinos, quienes deben estar casados por la Iglesia Católica. Incluso, llegó a señalar que, precisamente por esto (para evitar el rechazo de la Iglesia Católica), los padres deberíamos pensar muy bien antes de hacerle daño a nuestros hijos. Mi indignación iba aumentando de forma exponencial.

En lo que él debe considerar una gran apertura de mente, dijo que la niña no es culpable de lo que hicieron sus padres (se refiere al matrimonio civil como un pecado), pero sus padrinos deben cumplir con el requisito de estar casados. Le dije que los padrinos son novios, entonces me respondió que mi hija sólo debería tener madrina, condición a la que, por supuesto, me negué.

Entonces él dedujo -con el tono de quien descubre un delito-, que los padrinos “deben ser concubinos”. Su deducción es correcta, los padrinos son novios convivientes, casados en España por leyes civiles, pero no por la Iglesia Católica. Hasta ahora me pregunto: ¿Por qué tuve que darle tantas explicaciones?

A estas alturas de la conversación, tanto el padre Wilfredo como yo habíamos decidido que no queremos celebrar el sacramento del bautizo en esas condiciones. Él porque quiere cumplir las retrógradas leyes de su Iglesia Católica y yo porque no permitiré que un hombre (por muy sacerdote que sea), cuestione y juzgue mi vida e, incluso, ponga en tela de juicio si mi hija de un año tiene o no derecho a recibir un sacramento.

Y faltó decirle al Párroco que no estamos casados porque la Iglesia Católica le niega ese derecho a los divorciados.

Y faltó decirle al padre Wilfredo que gran parte de los hogares bolivianos están conformados por parejas convivientes como él mismo debe saberlo porque él, igual que yo, proviene de una comunidad donde el matrimonio religioso es una rareza.

Resulta inconcebible que en pleno siglo XXI, cuando el mundo está maravillado con el liderazgo del Papa Francisco, existan párrocos medievales que ponen sus normas y sus burocracias por encima de la sensibilidad humana.

El papa Francisco ha dado muestras de su grandeza cuando habló no solo a favor de los divorciados e, incluso, en este enero, bautizó a la hija de una pareja que estaba casada por lo civil. Él, que es un líder enormemente íntegro, no se siente capaz de juzgar a nadie, pero algunos burócratas que están dispersos en las parroquias el mundo, no solo juzgan, sino que hieren a las personas y le niegan un derecho sagrado auna bebé.

Por este tipo de burócratas la Iglesia Católica pierde fieles día que pasa y, por este tipo de burócratas, más personas decidimos creer en Dios sin intermediarios porque Dios no discrimina, no hiere, no ofende. Dios ama incondicionalmente.

PD. Finalmente, el bautizo se celebró en otra parroquia donde nos hicieron menos preguntas.

La Pública

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