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“Me salvé de taxista que quiso violarme cuando me llevaba a casa”

En una noche de mediados de mayo, Nelly, de 21 años de edad, decidió salir de una fiesta de cumpleaños para dirigirse a su domicilio, para lo que hizo parar un taxi, al que se subió y pidió al chofer que la lleve a su casa, sin embargo, el sujeto se desvió de su ruta e intentó someterla sexualmente, pero la voluntad de ella por defender su integridad física y la aparición de una mujer por el lugar le permitieron salir casi ilesa.
“Me salvé de taxista que quiso violarme cuando me llevaba a casa”
Eran cerca de las once de la noche de un viernes cuando Nelly, quien estaba en el cumpleaños de una amiga que se festejaba en un domicilio del barrio San Bernardo, notó que la mayoría de los presentes se habían emborrachado, por lo que decidió que era hora de salir del lugar.
“No voy a negar que bebí esa noche, me acuerdo que tomamos fernet, cerveza y vino, pero eso sí, no acostumbro a beber hasta perder el conocimiento. Al ver a mi amiga (cumpleañera) muy mal (ebria), le dije que ya debía retirarme, entonces ella se ha molestado y me dijo que me quedara; pero como soy responsable en las actividades que tenía que hacer al otro día, no le acepte más bebida, por eso me reclamó y me advirtió que no me llamaría ningún taxi”, contó.
Al ver la intransigencia de la cumpleañera, Nelly decidió salir por su cuenta, sin que nadie la acompañara, cuando de pronto, en esa solitaria calle, vio el destellar de unas luces de un vehículo que se aproximaba, por lo que hizo parar el taxi para que la lleve a su domicilio, ubicado en el barrio Luis Espinal.
Recuerda que era un vehículo de color negro, de marca Toyota, del que no tuvo la precaución de anotar ni memorizar la placa de control, sin embargo, lo abordó de manera confiada.
Mientras avanzaban, le inquietó que el taxista la mirara cada rato mediante el retrovisor, y cuando estaban por la avenida Circunvalación, de pronto el chofer ingresó por la calle Gamoneda y se salió del trayecto, dirigiéndose hacia la zona de Pampa Galana.
“Me asusté cuando me di cuenta que me llevaba por otro lugar, le reclamé, pero siguió avanzando hasta que de repente frenó golpe, entonces le grité: ‘oiga, le dije que me lleve al barrio Luis Espinal’, él se dio la vuelta, me miró y fue cuando noté que estaba borracho”, agregó.
Entonces el sujeto le respondió: “¡Qué crees que soy tu marido para que me grites y me hables así!”, y comenzó una discusión hasta que él un comentario amenazador de que la llevaría a un lugar oscuro para violarla toda la noche, seguidamente volvió a pisar el acelerador hasta que llegaron a un lugar solitario y oscuro, donde frenó, bajó del vehículo y se dirigió al asiento de atrás, donde estaba ella.
Al ver que el hombre estaba decidido a vejarla, ella empezó a gritar y llorar pidiendo que la deje ir, le ofreció su celular y su cartera, en la que tenía 150 bolivianos, pero el sujeto no la escuchó y, en medio del forcejeo, intentó bajarle el pantalón.
 Nelly entonces de armó de valor, sacó fuerzas desde el fondo de su ser y con la misma cartera que le ofreció, le dio un golpe en la cara, con lo que logró hacerse soltar y así emprendió una carrera sin rumbo en medio de las tinieblas.
“No me importaba nada, solo corría, nada más, pero ese tipo empezó a retroceder con la intención de atropellarme y me gritaba de todo, pero más bien que ese momento llegué a una casa, donde el ladrido de los perros provocó que saliera una señora, le dije que un taxista quiso violarme cuando me iba a mi casa”, relató.
La mujer entonces empezó a llamar a sus familiares para ayudar a la joven, con lo que el taxista abandonó su objetivo y fugó del lugar.
La joven estuvo unos minutos con las personas que la ayudaron hasta que tomó conciencia de la ubicación y se dio cuenta de que, en realidad, estaba cerca de su casa, por lo que decidió ir caminando, mientras lamentaba no haber tomado en cuenta el número de placa del vehículo para denunciar al sujeto.

Consejos
Ante esta situación, Nelly recomienda a las jóvenes que decidan tomar un taxi solas, que primeramente miren a los ojos a los taxistas para notar si han consumido bebidas alcohólicas.
Otro consejo es acordar previamente con alguna persona de confianza que tenga vehículo para que las recoja a cierta hora y del lugar donde estén.
“Lo que hago ahora es que contrato antes a mis amigos o llamo algún conocido y le pregunto por dónde está y si pueden recogerme, de esta manera me siento más segura, aunque no niego que me quedé con un trauma grande”, concluyó.

El País

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