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Un soldado de la II Guerra Mundial descansa en Tarija

Con un nudo en la garganta y frente a la atenta mirada de amigos, familiares, periodistas y oficiales del Ejército de Estados Unidos, Ariel Arce expresó “lo logramos abuela”. Esto lo dijo al finalizar su intervención, tras haber presenciado por un lapso de casi 60 minutos, un homenaje que hizo la Embajada de EEUU al soldado Robert Ramírez, su abuelo.

Un soldado de la II Guerra Mundial descansa en Tarija
Robert fue un ciudadano norteamericano que sirvió en la II Guerra Mundial y en la guerra con Corea, habiéndose destacado en ambos servicios. Tras esta etapa de su vida se casó con una tarijeña, Elba Vadillo, con quien vivió en Norteamérica por varios años; empero después, decidió pasar los últimos días de su vida en el sur de Bolivia. Hoy descansa en el cementerio general de esta ciudad.

La vida de Robert

Robert Ramírez nació en 1925 en las estribaciones de las montañas rocosas de la región centro-norte del Estado de Colorado en Estados Unidos de América. Sin haber completado la escuela secundaria, trabajó brevemente en el ferrocarril “Unión Pacific”, antes de entrar a servir como soldado de infantería en el Ejército de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahí, su vida cambió por completo.A finales del invierno de 1944, Robert era sólo un chico de 18 años de edad, que salió de su comunidad agrícola rural de Colorado y fue empujado a la gigantesca máquina de entrenamiento del Ejército de Estados Unidos. Después de aprender los conceptos básicos de combate de infantería, fue enviado a Inglaterra y Francia como parte de la 69° (Sexagésimo-novena) División de Infantería bajo el mando del General Emil Reinhardt.

A principios de 1945, la 69° (sexagésimo-novena) relevó a la 99° (nonagésimo-novena) División y avanzó hacia el famoso “Muro Occidental” alemán, también conocido como la línea de Siegfried.
Robert, quien era sargento en ese tiempo, fue puesto a cargo de una sección de ametralladoras en su compañía, liderando entre cinco y quince hombres.

Un día de abril de 1945, en medio de los intensos combates a lo largo del frente occidental, él y su compañía fueron sorprendidos por el fuego de ametralladoras y rifles de los alemanes. Pero como estaba al mando dirigió a su sección hacia las posiciones de artillería alemana, ordenando abrir fuego sobre el enemigo. De esta manera, abrió camino para que su compañía avance. Por ese esfuerzo fue galardonado con una Estrella de Bronce. 

Un mes más tarde después de aquel tiroteo, Robert se encontró nuevamente en medio de otro conflicto durante la lucha casa por casa en Leipzig, Alemania. En esa batalla Robert recibió disparos en ambas piernas y fue evacuado a un hospital de París. Tres días más tarde, su división y sus homólogos rusos cerraron la brecha a los alemanes y la Segunda Guerra Mundial habría terminado.
Robert se recuperó parcialmente de sus heridas y finalmente regresó a Colorado después de haber recibido una baja honorable del Ejército. Posteriormente se trasladó a California, donde cuatro años más tarde, durante el conflicto con Corea, otra vez respondió al llamado del deber y se alistó en la Marina de los Estados Unidos para servir como contador en San Francisco, entre 1950 y 1953.
Tras la firma del Armisticio entre Estados Unidos y Corea del Norte, en 1953, fue otra vez dado de baja con honores de las Fuerzas Armadas.

Años más tarde durante uno de los viajes de Robert por América del Sur y por casualidades de la vida conoció a Elba Vadillo, con quien más tarde se casó. Ambos vivieron en los Estados Unidos por un tiempo y luego establecieron como lugar de retiro a Tarija, la ciudad natal de Elba.

Así, Robert pasó los últimos años de su vida en nuestra ciudad y hace nueve años dejó este mundo, pero sin haber sido reconocido por las fuerzas armadas de Estados Unidos, como se lo merecía.
Tras su muerte, tanto Elba como su nieto, pensaban que Robert merecía un reconocimiento de Estados Unidos por el servicio que prestó a su país, por lo que en un contacto con la Embajada de EEUU, Ariel contó la historia de su abuelo y preguntó si era posible reconocer a un ex soldado que expuso su vida por su país en aquellas contiendas bélicas.

Fue el sargento mayor de EEUU, Miguel Castro, quien al escuchar la historia del sargento Ramírez, prometió a Ariel que su abuelo sería justamente reconocido, y por ello, tras varios meses de organización y coordinación con la embajada norteamericana, se hizo posible el sueño de la mujer y el nieto de Robert.

El Acto

En el acto desarrollado ayer  las 11:00 en el Cementerio General estaban presentes familiares, amigos y militares de los Estados Unidos, pero también estaba el Encargado de Negocios de Estados Unidos, Peter Brennan, quien participó del reconocimiento.

“Hoy estamos aquí para rendir los honores propios a uno de nuestros distinguidos excombatientes. Coincidentemente, en menos de dos semanas celebraremos el Día de los Veteranos”, dijo la autoridad estadounidense.

Brennan, citó a Tom Brokaw en su alocución y dijo que Robert fue parte “The Greatest Generation” – “La Mejor Generación”, pues en aquella época había una gran depresión  económica, sin embargo dijo que pese a ello, los jóvenes de aquella época supieron levantar a su país.

“Habían visto a sus padres perder sus negocios, sus cultivos, sus trabajos, sus esperanzas. Habían aprendido a aceptar el futuro en el día a día y se fueron a luchar a la Segunda Guerra Mundial, como Robert. Cuando terminó la guerra, más de doce millones de hombres y mujeres dejaron sus uniformes a un lado y retornaron a la vida civil”, expresó.

El representante de la embajada afirmó valorar el esfuerzo del sargento Ramírez en la II Guerra Mundial, pues recordó que de tener una vida dedicada al trabajo de campo, él pasó a servir con honores en los campos de batalla.

Por todo esto, Brennan recordó que el lema de los militares es “nunca dejar a un soldado atrás” hasta que él o ella regresen a casa con seguridad o tengan el descanso eterno. Razón por la cual terminó su discurso diciendo “por eso, puede usted Robert descansar en paz”.

Tras las palabras de reconocimiento de militares y familiares de Robert, los oficiales del ejército norteaméricano procedieron a entregar una plaqueta, un reconocimiento escrito y llevar adelante el simbólico proceso militar americano.

ACTOS militares DE EEUU PARA HONRAR A UN SOLDADO

Pasar lista definitiva (Final Roll Call)

Es un último tributo hecho por los soldados a su compañero muerto en combate. Tiene su origen en la toma de lista que realiza el Sargento Primero de la unidad, una vez finalizado el combate. Esto representa que todos los miembros de la unidad serán llamados y ninguno será olvidado nunca.

La melodía del militar caído (Playing of Taps)

Esta melodía triste se convirtió en una forma tradicional de honrar a los miembros del servicio, llegando a ser un elemento básico en los ritos funerarios en honor a la pérdida de una vida.

Protocolo de la Bandera (Flag Protocol)

La bandera que se presenta es doblada 13 veces, lo que simboliza las 13 colonias originales de Norteamérica. La bandera toma la forma de un triángulo que además representa los sombreros usados por los soldados de la época colonial de la guerra de independiencia.

El País: http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/sociedad/item/233985-un-soldado-de-la-ii-guerra-mundial-descansa-en-tarija

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